Publicado: 5 de Agosto de 2019

El ictus o Accidente cerebrovascular (ACV)  es la enfermedad que actualmente más afecta al cerebro, dejando síntomas irreversibles aunque mejorables con una buena rehabilitación. 
Existen dos tipos: hemorrágico e isquémico. Si el ictus ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe hablaremos del tipo hemorrágico, en cambio si el vaso sanguíneo es taponado por un coágulo se trata del tipo isquémico (85% de los ictus), diferenciando entre trombosis si el coágulo se produce en el cerebro o embolia si ese coágulo se crea nivel del corazón o el pulmón por ejemplo y es conducido a través de los vasos hasta el cerebro.
Se manifiesta con pérdida de fuerza o sensación de adormecimiento de la mitad del cuerpo contraria a la zona del cerebro afecta, pérdida de visión o visión doble más la dificultad en el habla y la compresión.
Los factores de riesgo que llevan a esta enfermedad son: edad, hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo, hipercolesterolemia, antecedentes familiares y el consumo de tabaco, drogas y alcohol.
Desde la fisioterapia neurológica se ayuda a recuperar movilidad, disminuir dolores asociados, trabajar la fuerza, el equilibrio y la marcha, y con ello hacer posible la recuperación para desempeñar con autonomía los quehaceres de la vida diaria.